¿Qué impacto tienen los cepillos plásticos que no se reciclan?

MenosPlastico

El plástico es un material que no se encuentra de forma natural en nuestro planeta, es sintetizado a partir de derivados químicos del petróleo. Es ligero, maleable, aislante y barato de producir, por eso vivimos en un mundo que está lleno de plástico y nos cuesta imaginar cómo reemplazarlo.

La versatilidad que tiene el plástico como elemento es casi única, por esto se utiliza para fines tan dispares como piezas de motores, carrocerías, tuberías, envoltorios, juguetes y fibras textiles. Gran parte del plástico que consumimos tiene un único uso y luego se descarta; se estima que solo el 9% de este material se recicla, el resto se incinera acaba en vertederos y rellenos sanitarios, o muy comúnmente en nuestros mares y ríos.

La disposición final de elementos plásticos en sitios no habilitados o con gestión pobre de residuos sumado a la acción del viento y la lluvia, generan voladuras que acaban acumulándose en los océanos. Se estima que el 80% de los residuos presentes en el mar son de origen terrestre y el 20% restante es producto de actividades que se llevan a cabo directamente en el mismo, como la pesca.

La mayoría del plástico que llega a los océanos se hunde y desciende a las profundidades. En el año 2019 la expedición ‘Five Deeps’ batió el récord mundial de inmersión al descender 10.935 metros al punto más profundo de nuestro planeta, el Abismo Challenger en la Fosa de las Marianas. Lamentablemente, antes que vida encontraron restos de la actividad humana: bolsas y envoltorios de caramelos.

El plástico restante se mantiene en la columna de agua o flota en la superficie dañando significativamente el ecosistema. La acción de las corrientes marinas con movimientos circulares han contribuido a la creación de las ‘Islas de Plástico’, cinco enormes acumulaciones de residuos presentes en los océanos Pacífico, Atlántico e Índico. La más grande, ubicada en el Pacífico norte, ya superó el tamaño de Francia.

La magnitud del daño que estos residuos ocasionan en la vida marina es inversamente proporcional a su tamaño. Conocemos con mayor detalle el caso de los macroplásticos que se convierten en trampas para muchos animales que terminan enredados, asfixiados o con cortaduras. Pero el problemas más grave lo ocasionan en realidad los microplásticos, piezas menores a los 5 mm de diámetro que derivan, generalmente, del proceso de deterioro de piezas mayores.

Estos diminutos elementos que constituyen la mayor parte de la masa plástica acumulada tienen la capacidad de introducirse en la cadena alimentaria afectando a casi todos los niveles de la organización biológica, provocando la obstrucción del tracto digestivo y la pérdida del apetito que puede ocasionar la muerte. Incluso, ya existen estudios publicados por la ‘American Chemical Society’ que estiman que nuestro consumo de microplásticos por inhalación e ingesta ya supera las 74.000 partículas por persona por año.

Dentro de los desechos que tiramos cada día a la basura el plástico es uno de los que más tiempo necesita para degradarse. Los plásticos nunca se biodegradan. Por acción mecánica de las olas, el viento y demás, sumado a la incidencia de los rayos UV, se rompen en fragmentos cada vez más chicos para pasar a ser microplásticos. Estos microplásticos permanecen por períodos todavía no definidos en los cuerpos de agua, o peor aún, son como ya explicaste incorporados en la cadena trófica.

Mientras los residuos orgánicos demoran 4 semanas en descomponerse estos materiales sintéticos pueden necesitar más de 500 años, período que dependerá del grosor, tipo de material y condiciones a las que queden expuestos. En los océanos estos plazos se extienden porque las temperaturas son menores y disminuye la disponibilidad del oxígeno necesario para su degradación.

Para tomar dimensión de la cantidad de tiempo a la que hacemos referencia basta con conocer algunos ejemplos claros:

  • El hilo de pesca demora 600 años en descomponerse, hace menos tiempo que Colón descubrió el continente americano.
  • La botella de plástico PET necesita más de 500 años para degradarse, lo mismo desde la caída del Imperio Romano de Oriente.
  • El encendedor requiere 100 años para descomponerse, como el tiempo que pasó desde que se hundió el Titanic.
  • La bolsa de plástico demora 55 años en degradarse, el hombre llegó a la Luna hace solo 51 años.

La información que tenemos es suficiente para que actuemos de forma rápida. Es importante, como consumidores alentar el uso de materiales alternativos y elegir a las empresas que demuestren un compromiso responsable con la gestión de sus residuos, especialmente mientras siga siendo gratuito, y no exista castigo, para quienes vuelcan toneladas de plástico sin tratar en los océanos o basurales a cielo abierto.