EL PETRÓLEO EN NUESTROS PRODUCTOS

El petróleo en nuestros productos

¿Qué es el petróleo?

El petróleo es un recurso natural no renovable formado por una mezcla de hidrocarburos acompañados de azufre, oxígeno y nitrógeno. Se forma en el interior de la tierra por descomposición de materia orgánica sometida a altas temperaturas y presiones. El petróleo que consumimos hoy, fue en algún momento animales y plantas que vivieron en grandes lagos, mares y océanos.

El petróleo crudo no tiene usos prácticos, por eso es necesario calentarlo en una caldera a 400ºC para poder destilarlo y separarlo. Este proceso que se llama cracking permite obtener sus derivados: naftas, aceites, plásticos, telas sintéticas, pinturas, lubricantes, jabones, etc.

El nivel de dependencia que tiene la economía mundial con el petróleo lo ha vuelto un recurso estratégico; incluso, la necesidad de controlarlo ha motivado guerras desde principios del siglo pasado.

¿Qué problemas ocasiona?

El actual modelo de explotación, consumo y descarte del petróleo y sus derivados tiene enormes implicancias ambientales a lo largo de todo su ciclo productivo.

El mal manejo de este recurso por parte de la industria durante su extracción y transporte ocasionó innumerables casos de contaminación con efectos nocivos sobre el medio ambiente. No sólo el suelo y los acuíferos que rodean los pozos presentan altas concentraciones de metales pesados y sales, sino también buques enteros han derramado millones de litros de crudo directamente en los océanos.

Entre los cientos de derrames no intencionales de los que existe registro, uno de los más significativos fue el de la empresa Pemex en el Golfo de México. Fruto de un desperfecto técnico en el pozo Ixtoc-I ocasionó un incendio en la plataforma que ardió durante 280 días, liberando al mar 530.300 toneladas de crudo. Se estima que entre los diez derrames no intencionales más grandes de la historia se contaminaron directamente 7.706 km2 de océano, área equivalente a 38 veces la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 

¿Cuál es su relación con el cambio climático? 

El petróleo es esencialmente una cadena de átomos de carbono e hidrógeno a la que pueden agregarse diferentes elementos y compuestos. El principal producto de su combustión es el dióxido de carbono (CO2), conocido gas de efecto invernadero.

La concentración de CO2 incrementa incesantemente desde las 278 ppm en la época preindustrial hasta superar las 400 ppm en el año 2019. Este comportamiento tiene su correlato directo en la temperatura media mundial que refleja un aumento de 0,8 ºC en el mismo período. 

La evidencia científica actual sugiere que incluso implementando la totalidad de los compromisos asumidos por parte de las naciones en el Acuerdo de París existe un 20% de probabilidad de que para el año 2100 el incremento de temperatura supere los 4 ºC. Pero el proceso de calentamiento no terminaría ahí, debido a la lenta respuesta del sistema climático, las mismas emisiones que nos llevarían a 4 ºC para 2100 continuarán elevando la temperatura media mundial hasta superar los 6 ºC. 

Afortunadamente nuestro planeta tiene herramientas para amortiguar parte de los cambios que nosotros le imponemos, los océanos cumplen un rol fundamental como reguladores climáticos, absorben cerca del 30% de las emisiones de CO2 y el 80% del calor atrapado en el sistema. Pero este servicio conlleva efectos negativos: acidificación e incremento del nivel de los mares.

Cuando el CO2 se disuelve reacciona con el agua generando ácido carbónico que en concentraciones elevadas dificulta el funcionamiento de los ecosistemas marinos. Al día de hoy ya se registró una caída de 0,1 en el pH de los océanos, que equivale a un incremento del 30% en su nivel de acidez. Si la temperatura llegara a aumentar 4 ºC para 2100 se espera un aumento en la acidez del 150% comparado a los niveles preindustriales.

En el escenario actual, los corales, moluscos, crustáceos y algunas especies planctónicas ya presentan alteraciones en su metabolismo y capacidad reproductiva; si no se revierte la situación actual se modificará sustancialmente la cadena trófica y se estresarán aún más ecosistemas que ya padecen las consecuencias de la contaminación y la sobrepesca. Una pérdida masiva de biodiversidad marina sería letal para las comunidades que encuentran su sustento en la pesca y el turismo, forzandolas a adaptarse rápidamente o caer en la pobreza y la emigración.

Por otro lado existen grandes ciudades costeras vulnerables por su bajo nivel de planeamiento urbano que se verían seriamente afectadas por el incremento en el nivel del mar.  El aumento de la temperatura media mundial está acelerando el deshielo en los polos e incrementando el volumen de los océanos por dilatación. Esto podría generar enormes movimientos migratorios, especialmente en países en desarrollo como México, India, Venezuela, Indonesia y Vietnam.

Las consecuencias de todos estos cambio se distribuirán de forma desigual y desproporcionada, afectando principalmente a las regiones más pobres por su menor capacidad económica, institucional y científica para adaptarse de forma proactiva al nuevo contexto. Los impactos amenazan con ser tan severos que podrían socavar las perspectivas de desarrollo de muchas regiones y profundizar las fracturas existentes en la comunidad internacional.

¿Cuál es nuestra propuesta? 

Es innegable que el petróleo ha sido un impulso para el desarrollo de la sociedad actual, pero su verdadero costo, ambiental y social, ha sido inmensamente subestimado. Es un recurso no renovable, con un altísimo impacto en el ecosistema, y por lo tanto debe ser utilizado con la mayor responsabilidad y reemplazarlo siempre que sea posible.

Como marca elegimos reducir al mínimo la presencia de derivados de petróleo en nuestros productos, de esta manera los cepillos de dientes de bambú están compuestos en un 3% por Nylon 6, libre de BPA, para mantener la misma experiencia y vida útil que un cepillo convencional. Consideramos que la mejor estrategia para combatir la contaminación y el cambio climático es evitar las fuentes que las generan. 

En MERAKI entendemos que si bien la problemática del cambio climático se volvió un desafío global que no reconoce fronteras, todos tenemos la responsabilidad de contribuir desde nuestro lugar mediante los productos que elegimos consumir, la forma de transportarnos y lo que hacemos con los residuos que generamos. Cada acción nuestra es una elección, cada producto que compramos es un voto que construye el mundo donde queremos vivir.

( 1)Ppm: Partes por millón es una unidad de medida de concentración que refleja la cantidad de unidades de sustancia que hay por cada millón de unidades del conjunto.